domingo, 22 de julio de 2012

las chapuzas de Rajoy


Este gobierno del Sr. Rajoy se esta cubriendo de gloria en menos de seis meses a destrozado la educación, la sanidad y ahora pretende destruir al resto de los funcionarios.

Se cree que porque sean personal público nos vamos a  dejar mangonear como le venga en gana, mas le valía poner impuestos de grandes riquezas para los que tienen muchas propiedades tipo duquesa de alba.

Y de paso cobrarle el IBI a la iglesia que creo que tiene más propiedades que nadie en este país  llamado España que es AGNOSTICO no católico.

Como siga recortado a los mal llamados (funcionarios) que la mayoría no lo son porque son Laborales si les quiere llamar por su nombre a cada cosa o a cada cual llámeles empleados públicos.   
Y por culpa de unos pocos vamos apagar todos, ya no nos vamos a poder ponernos malos, que porque algunos lo usen mal abusivamente  los que lo usen bien.

Si este país se para totalmente ya veremos de donde sale el dinero y ya veremos como salimos de esta crisis 

lunes, 2 de enero de 2012

¿Por qué la monarquía española es tan barata?


La monarquía española cuesta unos ocho millones de euros al año. Al Rey se le asigna un sueldo de casi 300.000 euros al año. Eso es casi 40 veces el salario mínimo interprofesional (que es de unos 8.000 euros anuales).
Escandalazo, pensarán. ¿Quién ha elegido al Rey? Se preguntarán. ¿Por qué tenemos que pagarle tanto?
Un señor que no hace nada… Una familia que vive con nuestros impuestos… Y encima, hay sospechas de manejos raros de uno de sus parientes. En fin, todo se puede resumir en una pregunta: ¿para qué sirve la monarquía española?
Eso me preguntaba yo hace años.
Para responderme, no me fijé en el Rey sino en el país. Ah, España, que adorable colección de guerras. En los últimos dos siglos, ha sido uno de los países europeos con más guerras civiles, golpes de estado, pronunciamientos, levantamientos,asesinatos políticos, reclamaciones de independencia… Ha estado a punto de ser un no-país.
Mmmm, que yo recuerde, entre finales del XIX y el XX hubo cinco asesinatos de presidentes de Gobierno: Prim, Cánovas, Canalejas, Dato y Carrero Blanco. Y atentados contra reyes y políticos, a puntapala.
Este es un país difícil de gobernar porque existe un fondo destructivo genéticamente asentado. ¿Pruebas? Desde las juntas de vecinos hasta los gobiernos autonómicos, hay una tendencia radical a la separación y a la protesta destructiva. De constructiva, nada.
Piensen ahora lo que nos ha costado el terrorismo. Entre los 900 asesinatos, el daño moral, el daño psicológico, los traumas, la destrucción de bienes, la huida de empresarios, producción perdida, y más cosas, ha costado más de 150.000 millones de euros entre 1993 y 2008. Es lo que afirma un informe encargado por la Ertzainza.
Eso supone el 15% del PIB español en un año. ¿Y la monarquía? Si multiplicamos los ocho millones por 15 años, dan 120 millones. El 0,012% del PIB en un año.
La diferencia es que la monarquía intenta ser una institución que no destruye sino que intenta unira los españoles. Por encima de peleas y destrucciones locales. El loctite hispánico. Trata de pegar lo que todos intentamos despiezar.
Pensemos en el estado de las autonomías. Desde el punto de vista financiero, ha sido un desastre. Llenas de gastos superfluos y casos de corrupción. Azuzadas por el egoísmo local, han hecho que viajar de Lugo a Bermeo sea como ir a otro país. Por eso los políticos están tan mal valorados.
En la última encuesta del CIS, la Monarquía estaba mejor valorada que la clase política (por encima solo tenía las FFAA y los medios de comunicación, página 9 del informe)
¿Y el caso Urdangarín? Eso es lo bueno. Servirá para poner el listón bien alto. Quien se salte las leyes, recibirá su merecido. La ley es igual para todos.
Claro que el rey no es responsable y está eximido, según la Constitución. No es igual a los demás. Cierto. Pero, por favor, no es Kim Jong il. No está endiosado por el pueblo. No es intocable. Se pueden hacer chistes, críticas, ataques y hasta portadas crudas sobre la monarquía. En Corea del Norte cualquier dibujante que osase criticar al ‘líder querido’ era fulminado.
El asunto Urdangarín ha servido para que la monarquía publique sus ingresos, por ejemplo. Y ahí estaremos vigilantes.
En fin, si uno saca cuentas, verá que la monarquía española es barata para el servicio que da: ser un mínimo denominador común de los españoles. Vale la pena, ¿no?